1.3. Primeras revoluciones liberales: Caso Francés.

 

La conjunción de una serie de factores fueron las causas de esta Revolución. La Francia de Luis XVI se vio rodeada de problemas económicos, una serie de malas cosechas y la situación crítica de la hacienda pública, agravada por el coste del apoyo militar a las colonias norteamericanas en la Guerra de Independencia Norteamericana, llevaron a la bancarrota al país. Las consecuencias palpables de este panorama se presentaban en el aumento desmedido del precio del pan o la leña y en la subida de impuestos al campesinado. Unido este caldo de cultivo a la difusión de las ideas ilustradas y liberales, provocaron los sucesos que acabarían aconteciendo.

 El ministro de Hacienda, Turgot (de ideas liberales), era partidario de abolir los derechos feudales y de desarrollar una serie de reformas como la de decretar la libertad de empresa y comercio, pero se toparía con la negativa de la aristocracia. El rey Luis XVI cesó a Turgot, pero los siguientes ministros intentaron sacar adelante reformas similares, obteniendo la misma negativa.

 Ante esta situación crítica se convocaron Estados Generales, reunión de los tres estamentos: nobleza, clero y Tercer Estado (no privilegiados), que hacía siglo y medio que no se producía.

En esta asamblea, celebrada el 5 de mayo 1789, los miembros del Tercer Estado se quejaron por la cuestión del voto. Sus representantes exigían un cambio en la forma de voto, planteaban que se llevara a cabo una revolución jurídica en la que el voto por estamento fuera sustituido por el voto individual. Pese a que los tres estamentos estaban de acuerdo en la transformación del sistema, ya que la situación era insostenible, una cuestión como la forma de voto fue la que hizo imposible que se llegara a un acuerdo.

 El Tercer Estamento decide abandonar los Estados Generales y constituye una Asamblea Nacional. Como represalia, Luis XVI les priva de su sala de reunión, por lo que los asambleístas se fueron a un frontón cercano donde hicieron lo que se conoce como el Juramento del Juego de la Pelota, allí jurarían continuar reuniéndose hasta que se elabore una Constitución.

 

Es decir, se declara Asamblea Constituyente (17 de junio de 1789). Del mismo modo, proclaman la soberanía nacional y la igualdad jurídica. Representantes del bajo clero y nobleza liberal, encarnada en La Fayette, se unirían a la Asamblea Nacional.

 La monarquía decide legitimar la Asamblea Nacional Constituyente ante la presión, y ordena a la nobleza y al clero que se unan a dicha asamblea.

 Es entonces cuando surgen las revueltas populares, y el 14 de julio se da la Toma de la Bastilla, fortaleza medieval símbolo del absolutismo regio.

 

La revolución se extiende por otras ciudades mediante las milicias nacionales.

 

Durante la Asamblea Nacional Constituyente se aprobará la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la Constitución de 1791:

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789):

 

Este documento tiene claras influencias en los derechos naturales de los que hablaba la filosofía del S. XVIII y en la de Declaración de Independencia Norteamericana.

En ella se plasmará y definirán los derechos como la libertad, la propiedad o la seguridad; además de reconocer tanto la igualdad de todos los hombres ante la ley y la justicia como el principio de la separación de poderes .
Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.
Artículo 2.– La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.
Artículo 3.- El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.

Constitución de 1791:
Por la que se establecía una monarquía constitucional integrada por el poder ejecutivo (que recaía en el rey y primeros ministros) y el poder legislativo (representantes del pueblo).

Anexo: Imagen de la Ejecución de Luis XVI.

 

Extracto Multimedia:

La Iglesia y Las Revoluciones Liberales: Sucesos posteriores a la Revolución Francesa.

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